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Cuando tenía 8 años veía en la tele a chicos peleando en un ring y no me daba miedo, era todo lo contrario, ¡sentía curiosidad! Estuve investigando y me di cuenta que existían mujeres boxeadoras quise ser una y con sólo 8 años quería ser peleadora.

En medio de mi emoción, le dije a mi mamá que esto me encantaba y respondió que estaba loca, que ese deporte era solo para varones, que podía salir lastimada o que podía morir, porque por ser mujer, soy más débil. Entonces dejé ese sueño de lado por muchos años, hasta que un día me topé con una academia de kickboxing.

Decidí entrar a ver cómo entrenaban, y me gustó tanto que convencí a mis papas de que me dejaran entrar solo por defensa personal. Apenas me dejaron entrar y en mi primer día casi muero del cansancio.

Recuerdo perfectamente que mi sensei me exigía mucho por ser mujer y yo de terca no me rendía, así que poco a poco me fui ambientando y me quedé, eran 10 chicos y yo la única niña.

Empezando, tuve que pelear contra chicos y ellos también me golpeaban, perdí el miedo a golpear y a recibir y me esforcé tanto, que me cambiaron de horario con los más antiguos y el entrenamiento era el doble. Empecé a entrenar en la mañana, a medio día y en la noche para una pelea que se aproximaba.

El día de la pelea tenía miedo de salir lastimada, de perder o no dar lo mejor de mí y recordé cuando mi mamá me dijo que no era un deporte para mujeres y ahí estaba a punto de mi debut, podía ver la angustia de mi familia en cuanto entre al octágono.

Di lo mejor de mí en esa pelea, recordaba lo que me decían mis entrenadores y lo que me dijo mi papá antes de entrar "ve y gana". No me dijo palabras como disfruta o cuídate, no, sus palabras fueron ¡ve y gana! ¡Y gané!, cuando salí con mi medalla de oro estaba tan feliz que empecé a llorar.

No es un deporte sólo para varones, es un deporte para el que tiene pasión, constancia y ganas de superar los obstáculos. Vendrán golpes y lesiones, pero son parte del deporte. Es fácil ver desde las gradas o por la televisión, lo difícil es el entrenamiento y entrar en un ring o un octágono.

Desde ahí, siempre con las palabras de mi papá en la mente "ve y gana", sé perfectamente que algún día perderé y será normal, hay mejores que yo, pero eso no significa que me quedaré atrás. Entrenaré más duro y seré mejor. Ganaré. Vendrán momentos dolorosos, pero los superaré. Soy mujer y soy peleadora de MMA y no me rendiré.

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